Fruela I



Fruela I El Cruel reinó entre 757 y 768, sucediendo a su padre Alfonso I. Fue Rey de Asturias y Duque de Cantabria.
De férrea disciplina, tuvo que reprimir duramente una rebelión de los vascones de Álava contra su autoridad así como la de los nobles gallegos en el año 766. Se casó con la cautiva alavesa Munia y fue padre de Vermudo I "el Diácono" y Rodrigo Frolaz, primer Conde de Castilla.
Reformó el clero de su reino, prohibiendo el casamiento a los clérigos e incluso obligando a dejar la esposa a los casados, lo que le granjeó la enemistad de gran parte de este estamento.
Viendo que su hermano Vimarano ganaba las simpatías de la aristocracia le mató personalmente, acusándole de encabezar una conspiración para destronarlo. Esto le trajo la enemistad de la nobleza, confabulándose para asesinarle en Cangas de Onís y eligiendo como sucesor en el trono a su primo Aurelio.
Fundó la ciudad de Oviedo donde está enterrado junto a su esposa.

Fue hijo de Alfonso I y se convertirá en su sucesor como rey de Asturias. Fruela se encontrará con una situación bastante diferente a la vivida por su antecesor ya que los Omeyas se habían afianzado en al-Andalus con Abd al-Rahman I. Pero no sólo tuvo que enfrentarse Fruela a problemas de índole externa sino que tuvo que hacer frente a una serie de cuestiones internas debido a la heterogeneidad de las regiones que controlaba. Galicia y Vasconia se rebelarán contra el poder central demandando mayor autonomía. Para establecer lazos con las aristocracias indígenas y poner fin a los intentos autonomistas, Fruela se casó con la alavesa Munia, madre del futuro Alfonso II el Casto. Estos deseos autonomistas -tanto de la nobleza como de la jerarquía eclesiástica- chocarán con la política centralista del rey, que sería calificado como "áspero". No en balde, estos poderosos enemigos acabarían con su vida al asesinarle en Cangas de Onís, siendo sucedido por su primo Aurelio.
El peligro exterior procedente de al-Andalus se concretó en una expedición de castigo a tierras alavesas hacia el año 766 y en diversos ataques por la zona gallega, solventados con una victoria de Fruela. Los objetivos cordobeses serán las zonas extremas del reino asturiano, evitando en lo posible la tierra del Duero. Esta victoria sobre las huestes cordobesas permitirá a Fruela alcanzar la línea del medio y alto Miño, avance que se consolidará con la construcción de nuevos edificios religiosos.

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