Ramón de Campoamor



Ramón de Campoamor y Campoosorio nació en Navia, municipio del Principado de Asturias, el 24 septiembre de 1817.
Hijo de un modesto campesino y una madre rica hacendada de aquel concejo de Navia. Ramón crecio protegido por los esmerados cuidados de una rica y soltera hermana de su madre, fue la que se encargó de dar al niño los estudios primarios, que cursó en un pazo que ésta poseía en Piñera, una de
las pequeñas villas que conforman el concejo de Navia. A los 9 años comienza sus estudios secundarios en Puerto de Vega, donde pasa su adolescencia.
Fue educado conforme a los gustos y costumbres de entonces, basadas en una educación elemental y una base muy fuerte en religión acompañadas de clases de latin y mucha cultura general.
El clero ejercía una enorme influencia en la educación, tanto privada y privilegiada de las clases acomodadas, como en la más precaria, la pública. De esta forma educaron a Campoamor, conservo siempre un mal recuerdo de el sistema que se empleo para educarlo. intento siempre alejarlo de su mente; tanto le caló y traumatizó aquel tipo de enseñanza sufrido en su infancia. Relata de mayor, refiriéndose a los castigos y los miedos que le infundieron durante su infancia, que "el infierno del Dante era un mal aprendiz en comparación con los retorcidos inventos de castigos infernales que me metían los clérigos enseñantes en mi tierna y sensible cabecita infantil. Todo el curso de mis primeros años ha sido un sueño tenebroso, del cual creo que todavía no he acabado de despertar".Cursó estudios de filosofía en Santiago de Compostela; de lógica y matemáticas, en Madrid.



A los 18 años se traslada a Torrejón de Ardoz (Madrid) en su pretensión de ingresar en el seno de la Compañía de Jesús. Poco tiempo después, probada ya su incapacidad y falta de vocación para adoptar los hábitos religiosos, e inducido por su familia, se matricula en la universidad madrileña en la facultad de medicina. Poco duró también esta su segunda experiencia vocacional, ya que el asco y la nausea que le produce el espectáculo de los cadáveres sobre la mesa de disección, le convencen nuevamente de lo equivocado de su decisión. Allí en la facultad de medicina, en el primer curso, conoce a un catedrático muy observador que le aconseja con vehemencia dedicarse a la literatura, pues cree descubrir en el joven una natural aptitud hacia las letras, mucho más que para las ciencias.
A los 20 años publica su primera obra impresa, se trata de una comedia en dos actos titulada "Una mujer generosa" la cual no se tiene referencia alguna que se llegara a estrenar en teatro. Sus primeros versos de tono romántico los publica también en ese mismo año, 1838. Aparecen impresos en un libro
bajo el título de "Ternezas y flores". Dos años después publica otro libro de poesías: "Ayes del alma". En 1846 se publica la primera edición de "Doloras" obra que le proporcionó una gran popularidad de joven y prometedor poeta. También ven la luz, por aquel tiempo, los libros titulados "Pequeños poemas" y "Humoradas". A partir de entonces, alterna su inclinación vocacional por la poesía, con sus ideas políticas que consistían en un gran fervor hacia la reina Isabel II en particular, y en general, hacia la forma monárquica de organización del estado español. Se afilia al partido moderado.
Con 30 años recien cumplidos, es nombrado gobernador civil de la provincia de Castellón. Durante el ejercicio de este cargo, se propuso hacer obligatoria la educación primaria dentro del territorio de aquella provincia. Apenas tiene tiempo de intentar su propósito cuando se ve trasladado al gobierno de la levantina provincia hermana de Alicante. Allí se casa con Guillermina o'Gorman, una joven dama de acomodada familia irlandesa afincada en Alicante; una devota católica, de cuya unión no hubo descendencia.
Luego, en el periodo comprendido entre los años 1851 y 1854 ejerce el mismo cargo de gobernador en la provincia de Valencia.
Desde el año 1850 había sido elegido para ocupar un escaño en el Congreso de Diputados e interviene activamente en la vida pública, ya desde el Congreso, ya en polémicas tertulias y campañas
periodísticas. A consecuencia de su encendida defensa del sistema monárquico, llegó a batirse en duelo con el marino español (nacido en México), Juan Bautista Topete Carballo, que años más tarde sobresalió en la célebre insurrección que arrojó del trono a Isabel II en 1868. Todo aquello fue el preludio del advenimiento de la 1ª República española, que llegaría cinco años más tarde.
En 1861 es designado como miembro de la Real Academia de la Lengua Española, ocupando el sillón E. También fue senador en los últimos años de su vida y llegó a ser muy conocido y admirado dentro de España y en toda Hispanoamérica. Por entonces sucedíanse a menudo las reediciones de todos sus libros de poesía. En aquellos tiempos, debido a la ocurrencia del gran poeta Rubén Darío, varios hombres
de letras españoles, intentaron convencerlo para que aceptara ser coronado de laurel en solemne acto, a lo que Campoamor se opuso con tozudez. Su negativa la argumentaba en que no quería ya, a aquella
avanzada edad, vivir emociones tan fuertes que aceleraran el momento de su muerte.
Fallecio en Madrid, un domingo de febrero (11-02-1901) fallece don Ramón de Campoamor, a la edad de 83 años.


El estilo poético de Campoamor, podría agruparse bajo la denominación de romanticismo realista matizado de un gran dramatismo con el que describe con maestría, las situaciones más cotidianas a veces, y otras
rezuma unos sublimes sentimientos de lírica espiritual. Abunda en su poesía la métrica del verso de arte menor, redondillas, cuartetas y quintillas principalmente; también el romance octosílabo. Dispone en general su poesía de una alta musicalidad muy armoniosa y pegadiza. Dentro del arte mayor, en donde está contenido una buena parte de su obra, también tiene Campoamor bellísimas composiciones, basadas en sonetos, cuartetos y serventesios; y poesías a base de una larga sucesión de tercetos encadenados. Algunas de sus composiciones en verso, bien pudieran servir para ser representadas a modo de cortas obras teatrales, dado los diálogos que contienen con dos o más personajes.
No se descubre en su obra amor alguno por su Asturias natal a pesar de la poesía que dedica "Al río Navia", río que desemboca al mar Cantábrico en su aldea natal, ya que ese voto o promesa juvenil que
en ella expresa, no parece que luego lo intentara nunca cumplir. Nos deja Campoamor una importantísima obra poética para que nos recreemos con ella, evocando y reviviendo con sus personajes, en
bellas ensoñaciones, las más típicas y cotidianas escenas del modo de vida que se daba en la España del siglo XIX. Ahora ya, gracias al más moderno sistema de difusión, nos cabe el honor de dar a conocer
aquí, una escogida selección de las mejores poesías de Campoamor, ya que con ello le rendimos un sencillo homenaje de recuerdo y admiración.







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