Alejandro Casona



Alejandro Casona.
Poeta Asturiano nacido en Cangas del Narcea, Asturias, el 23 de marzo de 1903, y fallecido el 17 de septiembre de 1965 en Madrid. Su verdadero nombre fue Alejandro Rodríguez Álvarez. Nació en Besullo, una pequeña aldea del concejo de Cangas del Narcea, trasladándose después a Villaviciosa y Gijón.
Desde pequeño gustaba de la escritura y la poesía, en la escuela lo conocían como el “poeta”, puesto que muchas veces fue descubierto escribiendo poesía mientras estaba en clase, sin lugar a dudas recibía castigos pero eso no lo detuvo a seguir escribiendo, a tal punto de escribir una poesía dedica a quien lo reprendiera la mayoría de las veces.
Se dice que su primera obra fue para una chica de la cual estuvo enamorado por mucho tiempo y por lo que sus familias tenían problemas, no pudo confesarle su amor (pero esto es solo un rumor).
Fue maestro de profesión donde siempre mantuvo la idea de la Institución libre de enseñanza, donde gracias a esto defendía a las personas más necesitabas y las cobijaba con sus lecciones, para que las personas se defendieran de quienes trataban de abusar de ellas.
Sin olvidar su gusto por el teatro donde también se le conoce como el creador del teatro poético, siguió escribiendo obras, pues era su pasión, estas obras no eran solo románticas, ni tampoco exclusivamente para adultos, también hizo obras teatrales para niños y jóvenes, pues se dijo tener un “alma de niño en su interior”.



Después de la guerra civil española fue exiliado del país donde llegaría a México por un tiempo para escribir “Prohibido suicidarse en primavera” en el año de 1937, estuvo radicando en tierra azteca por un año, para después llegar a Venezuela donde escribiría otra de sus obras “Romance en tres noches” en 1938, dos años después estuvo radicando en Uruguay donde también escribió “Sinfonía inacabada”, pero no duraría tanto tiempo ahí puesto que seis meses después llegara a la Argentina donde radicaría mucho tiempo allí. Estudió Filosofía y Letras en Oviedo y Murcia, y posteriormente Magisterio en Madrid, siendo destinado como inspector a la localidad aranesa de Les (Lleida). Empieza a vincularse al teatro, formando un grupo teatral escolar, escribiendo adaptaciones y traduciendo piezas teatrales. En 1931 se traslada a Madrid, en donde se hace cargo del Teatro del Pueblo; dos años más tarde. Su obra La sirena varada (1934) tiene gran éxito de crítica y público y le hace merecedor del premio Lope de Vega. Ese mismo año gana el Nacional de Literatura con Flor de leyendas. Exiliado en Argentina tras la Guerra Civil, sus obras fueron representadas con éxito tanto en el país sudamericano como en escenarios de otras partes del mundo. Tras volver a España en 1963, se empiezan a representar sus obras en su país natal, aunque parte de la crítica, en un tiempo en que triunfaba el realismo social, le acusa de que son “de evasión” y no comprometidas. No obstante, gozó de la simpatía del público español, que acogió con entusiasmo sus creaciones.









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