Victoriano Guisasola Menéndez


Victoriano Guisasola Menéndez, sacerdote, arzobispo, cardenal y académico. Nació en Oviedo en 1852 y murió en Toledo en 1920 a los 68 años de edad.
Fue Senador del Reino, miembro de la Real Academia de la Historia y arzobispo de Valencia y de Toledo
Era hijo de un obrero de la fábrica de fusiles de Oviedo.
Estudió en el seminario de Oviedo y en la Universidad de Salamanca, donde se licenció en Derecho Civil y Canónico. En 1876, en Ciudad Real fue ordenado sacerdote por su tío, Victoriano Guisasola y Rodríguez, obispo prior de las órdenes militares.
Como sacerdote acompañó a su tío Victoriano como canciller-secretario de la diócesis de Orihuela en 1882, y después, en Santiago de Compostela en 1886 al ser promovido su tío al Arzobispado. Al fallecer su tío en 1888 lo nombraron vicario capitular.
En 1893 fue preconizado obispo de Osma. Posteriormente en 1897 fue trasladado al obispado de Jaén, donde comenzó las obras de su seminario. Cuatro años después, en 1901 fue promovido a la diócesis de Madrid-Alcalá.
En 1905 fue nombrado Arzobispo de Valencia por el papa San Pío X, a instancias del rey Alfonso XIII.
Una de las primeras preocupaciones del nuevo Prelado fue la atención de la Universidad Pontificia y del Seminario, disponiendo sobre la mejor formación intelectual de los seminaristas, y sobre las nuevas normas disciplinarias y económicas que se debían observar.
Fomentó la creación y potenció las asociaciones de seglares, como las Congregaciones Marianas, la Unión de Damas de Intereses Católicos, la obra del Ave-María, la Congregación del Magisterio, el Sindicato de la Aguja, etc.
Dio impulso a las obras sociales, alentando el compromiso social de los sacerdotes y seglares católicos.
En 1914 fue preconizado arzobispo de Toledo.
En 1914 fue creado cardenal por el papa Pío X, con el título presbiteral de los Cuatro Santos Coronados.
Publicó varias pastorales en las que trató temas sobre la cuestión social, vida cristiana, autoridad de la Iglesia, así como un excelente comentario a la carta pontificia "Inter catholicos", que acabó con el desviacionismo de los católicos españoles.
Fue miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia.

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