Francisco Javier Cienfuegos Jovellanos



Francisco Javier Cienfuegos Jovellanos, sacerdote, obispo y cardenal. Nació en Oviedo en 1766 y murió en Alicante en 1847 a los 81 años de edad.
Era hijo de Baltasar González Cienfuegos, V conde de Marcel de Peñalba, y de su tercera esposa, Benita Antonia de Jovellanos, hermana del político Gaspar Melchor de Jovellanos. Era hermano del teniente general José María González Cenfuegos.
Realizó sus estudios eclesiásticos en Sevilla, donde se ordenó sacerdote en 1789 y alcanzó el grado de doctor en Teología en 1794.
Cuando estalló la Guerra de la Independencia era Canónigo de la catedral de Sevilla, y en razón del cargo fue vocal de la Junta de Sevilla. Fue firmante del Manifiesto o declaración de los principales hechos que han motivado la creación de esta Junta Suprema de Sevilla que en nombre del Señor D. Fernando VII gobierna los Reinos de Sevilla, Córdoba, Granada, Jaén, Provincias de Extremadura, Castilla la Nueva y demás que vayan sacudiendo el yugo del Emperador de los Franceses.
Fue Rector de la Universidad de Sevilla, de 1814 a 1817.
En 1819 fue nombrado obispo de Cádiz, durante su periodo como obispo en esta ciudad se mostró firme partidario del absolutismo, obstruyó en todo momento cualquier intento de reforma liberal y publicó una pastoral en la que atacó duramente el levantamiento de Rafael del Riego a favor de la constitución de 1812.
Su apostolado en la ciudad gaditana coincidió con una epidemia de fiebre amarilla, dando muestras durante la misma de una gran actividad, por su abnegación en el auxilio de los apestados, mereciendo un considerable elogio del papa Pío VII.
En 1824 fue nombrado Arzobispo de Sevilla.
En 1826 recibió el nombramiento de cardenal con el título de Santa María del Popolo por el Papa León XII.
En año 1836, debido a su apoyo al carlismo y su escao afecto a la reina Isabel II,fue desterrado a Alicante, hasta enero de 1844
Durante los ocho años que duró el destierro, el Papa le concedió la administración apostólica de la diócesis de Guadix y de la abadía de Baza, ambas en la provincia de Granada. Levantado el castigo que sobre él pesaba en enero de 1844, su salud no le permitió trasladarse a su primitivo arzobispado, muriendo el 12 de junio de 1847 en Alicante.
Fue autor de varias cartas pastorales publicadas en La voz de la Religión, de Madrid entre 1837 y 1841.
Fernando VII le concedió la Gran cruz de Isabel la Católica en 1825.
Fue nombrado Consejero de Estado en 1833.
Sus restos mortales se encuentran enterrados en un mausoleo neogótico situado en la Capilla de la Concepción Grande de la Catedral de Sevilla.


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