Evaristo Fernández de San Miguel y Valledor



Nacido en Gijón el 26 de octubre de 1785. Hijo de Juan Fernández San Miguel y de Rita Valledor y Navia.
Recibe una educación en matemáticas en el Real Instituto Asturiano, después denominado por el nombre de su fundador Jovellanos.
Empieza a estudiar Humanidades en la Universidad de Oviedo, pero luego abraza la carrera militar. En 1805 ingresa como Cadete en el Primer Regimiento de Voluntarios de Aragón.
Está destinado en Madrid, a los 22 años de edad, cuando en 1808 se produce la invasión francesa; entonces San Miguel logra escaparse a Asturias, donde, miembro del Batallón de Covadonga, concurre a las acciones de Cabezón de la Sal (Santander) y a las escaramuzas en las orillas del río Deva, a lo largo de la línea de Colombres, llegando hasta Pasajes y la Peña del Castillo. El 11 de junio de 1809 es detenido por los napoleónicos.
Durante todo el trayecto en las columnas de cautivos, San Miguel trata de escapar, siendo detenido de nuevo por la Gendarmería ya a punto de cruzar la frontera.
Trasladado a Montpelier, se ve sometido a un riguroso confinamiento. En su cautiverio San Miguel entra en contacto con otros compañeros de ideas liberales, que se unen por vínculos secretos en asociaciones clandestinas de signo masónico. Se consagra a leer y a traducir obras clásicas, esperando la libertad solicitada. Al abandonar España las tropas de Napoleón en 1814, D. Evaristo regresa a la Patria con Rafael del Riego y otros muchos prisioneros españoles.
Ascendido a capitán por su participación en la Guerra de la Independencia, en 1819 recibe el nombramiento de Segundo Comandante del Ejército expedicionario que en Andalucía se preparaba con el fin de sofocar las rebeliones de Ultramar. Participa en la conspiración revolucionaria que desembocaría en la insurrección de Riego en Cabezas de San Juan el 1 de enero de 1823; mas, delatado antes de que estalle el alzamiento, cae en manos de la policía borbónica, que, tras haberlo encarcelado en la prisión del Pamar, en Puerto de Santa María, lo encierra luego en el castillo de la isla de San Sebastián, en Cádiz. Desde ahí logra fugarse a la isla de León (hoy San Fernando, Cádiz). Siendo las masas del lugar adictas a la causa de la libertad, respaldan la insurrección del 1 de enero de 1820; así Evaristo San Miguel viene liberado y es nombrado, no sólo Segundo jefe de Estado Mayor del Ejército que manda el teniente coronel Rafael del Riego, sino también Secretario de la Junta Revolucionaria.
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